La calificación y la cualificación del docente hacia una cultura inclusiva propenden por la supresión de las brechas distanciadores y los procesos de exclusión dentro de los cuales la educación ha venido siendo reiterativa generando paradigmas que deben ser derrocados y propiciar espacios desde la praxis que permita una transformación de los modelos pedagógicos hacia una mejora de valores que den cimientos a una inclusión acorde a las políticas y lineamientos actuales en donde la meta es la construcción ciudadana desde una educación integral y de calidad.
Enmarcados en este contexto, es claro que la cultura inclusiva es un proceso secuencial y dinámico en el que se debe tener en cuenta el escenario y las variantes culturales, sociales y políticas del mismo entendiendo que en el ejercicio de inclusión se interrelacionan una serie de factores externos e internos que deben ser analizados y replanteados desde la praxis del docente a fin de consolidar patrones de acción que brinde aptitudes y actitudes formativas en un sistema que exige libertad y motivación por ende se debe visionar desde los elementos que conforman el saber hacer, saber saber, saber ser y el convivir ligados a las directrices curriculares permitiendo ajustar su praxis a los diferentes paradigmas y modelos pedagógicos de modo que estos estén acorde a las necesidades del contexto y que sea un éxito la gestión y apertura a nuevos paradigmas de formación y de cualificación con los que se espera obtener garantías para un acercamiento que permita lograr la gesta de estrategias dinámicas para resolver las necesidades educativas permitiendo disponer de espacios y escenarios acoplados a los estándares de calidad que se exigen en Latinoamérica y Colombia en aras a la calidad y excelencia mirados desde y hacia la inclusión.

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